Rita Rodríguez: “(De) dentro” de los “Engranajes”

Los ojos de Rita definen el cielo abierto en el que se encuentra el mundo artístico contemporáneo. No solicita una erudición excelsa como cualidad indispensable para la comprensión de su forma de expresarse; delimita el entendimiento como falto de limitación, lectura entre líneas y subjetividad.
MARCO, Vigo. Me encuentro ante una pared negra, una habitación completamente negra. No necesito a ningún demiurgo del arte que desde el techo de la habitación dicte los Mandamientos de la Comprensión de su Obra.
Haz algo
es el único decreto marcado por Rita Rodríguez con tiza blanca. Este mandato-sugerencia provoca que más voces comiencen a expresarse con el sonido ambiental de la pared negra muriéndose entre el polvillo blanco de la tiza.

¿Cómo cree que influye en sus obras la interactividad frente a la pasividad del observador?

Lo que cambia es el papel del espectador, que pasa de ser mero observador a ser parte de la obra. Por ello no me gusta hablar de espectadores o de público, prefiero hablar de gente que consciente y voluntariamente conforma la obra tanto como yo.
Así se produce un feedback en el que se participa y se recibe, de manera que se llega a entender el arte de una manera sensitiva.

¿Piensa que se debe emplear más esa manera sensitiva de entender en lugar de una más teorizante?

Depende del artista: mucha gente hace diseño vectorial, algo muy esteticista… Es otra manera de interpretarlo, al gusto de cada uno.
En mi caso, me gustaría resaltar el hecho de que algo pueda pasar desapercibido. Dependiendo del grado de interés o de sensibilidad, la persona recibirá más o menos de la obra, entenderá de una manera o de otra. En muchas ocasiones hice performances en sitios donde pasaban varias cosas a la vez: un desfile de moda, un músico improvisando, alguien leyendo un poema… En esos momentos, hay gente que se entera de todo, de parte o de nada.
Además, considero que las piezas no tienen un único entendimiento. De hecho, me gusta diluir el principio y el final, es algo en lo que pongo mucho empeño. En las performances que hago nunca tengo un guión establecido, son muy poco teatrales. No es algo que yo haya ensayado, simplemente tengo en cuenta cuatro puntos sobre los que me apoyo, pero no sé cómo iré de un apartado a otro.

¿Qué consta en esos puntos para implicar al espectador?

Me gusta emplear elementos muy cotidianos para que la gente se identifique, sentir ese nivel de contacto con las cosas. Por eso no necesito un taller, mi taller sería la calle o mi casa. Me gusta el contraste interior-exterior, orgánico-geométrico, como metáfora de la estructura y el cuerpo. Todo esto lo llevo a la performance. En definitiva, todo tiene que ver con las normas sociales, es ahí donde busco esos contrastes.

¿Hasta que dónde experimenta con esos contrastes?

A veces lo hago de manera metafórica: cómo los cuerpos se tienen que adaptar a las normas.
Una pieza que iba a formar parte del CGAC era una instalación de fotografías de personas desnudas que estaban adaptándose a esquinas del CGAC. Al estar apoyadas resaltan el carácter arquitectónico, ahí se ve el contraste: este museo es un espacio aséptico, muy geométrico, de mármol blanco… Se contrapone con el carácter del cuerpo.

¿Cree que en un museo se puede alcanzar ese nivel de contacto del que habla?

Eso intenté en la exposición del MARCO. La gente no suele entrar mucho, a pesar de que está detrás del museo, en un aparte al lado de un parque, siguen teniendo ese miedo, tabús, las barreras artificiales de creer que no lo van a entender… Aunque tal vez eso también se deba a que a veces los artistas nos subimos a un pedestal.
Para evitar esa falta de implicación, jugué con el propio espacio. La geometría del MARCO hace de él un espacio muy moldeable: para cada exposición le añaden paredes, reforman el suelo… Lo hice sensible, le di personalidad a partir de la no personalidad del espacio. Les pedí que me quitasen el suelo para que quedase de hormigón, de manera que se confundía con el exterior, con la calle. Así, la gente tiende a abrirse. Para mí, el suelo hizo mucho, aunque tal vez sea un aspecto en el que no te fijes a primera vista.

Cambia la concepción de la obra, mismo del artista, se modifican los métodos… ¿Es necesario cambiar también el espacio en el que se encuentra el arte?

Sí, podría ser. Se podrían hacer visitas a talleres de artistas, no tan sólo porque el propio creador te explique, sino también porque ves dónde trabaja; y eso le aporta mucho a la obra: ayuda a romper la barrera de la visita al museo.

El crítico de arte Xosé Manuel Lens opina de su obra que “se trata de un registro de todo lo que nos rodea, de un bosquejo de relato”. ¿Cómo ve el artista este espacio en el que vive, lo piensa como una fuente de inspiración constante e insaciable?

El espacio lo determina todo. Por eso te digo que yo no puedo trabajar con ideas predefinidas, porque dependo del tipo de espacio. Me nutro de lo social, siempre cosas que están pasando, algo sensible. No quiero dar explicaciones cerradas de mis obras, me gusta que sea algo que se abra y que se pueda interpretar de distintas maneras, esto la gente lo agradece mucho. En la instalación de las tizas, la sala comenzó totalmente negra, solamente el día de la inauguración ya estaba totalmente ocupada. Se nota que la gente quiere decir cosas, quiere participar y no sentirse excluida. No creo que haya que decir nada nuevo, hay que encontrar la manera de decir distinto las cosas, darle la vuelta a algo para comenzar a verlo.

Rita Rodríguez ha mostrado sus performances en Edimburgo, Berlín, O Porto, Londres, Santiago, Vigo, Pontevedra, A Coruña y Sargadelos.

No sólo desarrolla de manera práctica sus inquietudes artísticas. Es licenciada en Bellas Artes, y actualmente se está especializando en escultura, diseño y audiovisuales. Es un valor del 81 que aún tiene mucho que enseñar.

¿Qué piensa del arte contemporáneo?

Creo que el arte actual es un arte social, tiene que ver con lo que está pasando en cada momento. Me parece que es arte relacional, no creo que los artistas tengan prefijado un modelo a seguir, se preocupan de resolver la maraña de los acontecimientos sociales que se acumulan en sus cabezas. Además, hoy en día tenemos una gran desinformación, y pienso que el artista se ocupa de resaltar lo social, más que dedicarse a definir los estilos y tendencias. Delimitar “esto es escultura, esto es pintura” no importa.

Entonces apuesta por un hibridismo más que por un arte puro.

En función de la idea tendrás que emplear distintos métodos. Yo nunca hice forja, o nunca tallé madera, pero se me puede ocurrir hacer algo con ello, y a la vez, puedo estar editando un vídeo. Imagina, una pieza de madera que dentro tiene incrustada una pantalla en la que se proyecta un vídeo en el que se aprecia cómo yo estaba rompiendo la madera. No debemos encasillarnos en nada, cada idea puede emplear distintos métodos.

¿Qué es arte en el contexto actual?

El arte es una manera de ver las cosas. Yo puedo ver arte en algo q tú no ves. Puede hacer arte cualquiera, no creo que quede relegado solamente a los artistas, incluso alguien puede estar realizando algo artístico sin darse cuenta. Arte significa sensación. Pero tampoco me gusta definir matemáticamente este concepto, no considero que sea algo definible, hay que cambiar los términos para entenderlo. Creo que el arte ayuda a abrir un poco la mente, a descubrir cosas interesantes que te pueden servir en cualquier momento de tu vida.

¿Cómo cree que se llegó a este “desprecio” al arte, a temer a los museos, a la propagada idea del “todo vale”?

Creo que tiene que ver con los tabúes. Por citar a un artista, no entiendo porque se menosprecia a Duchamp por poner una rueda de bicicleta sobre un taburete. Pensar “este ya no pinta cuadros, no es arte” es no concederle una oportunidad. ¿Por qué va a ser mejor tensar una tela en cuatro maderas y echarle aceite con pigmentos encima que lo que hace él? Intentamos que cambie esta concepción. De hecho, se está revalorizando la obra de Duchamp, aunque tampoco es cuestión de divinizarlo.
Manzoni me parece otro artista buenísimo, fue muy criticado por enlatar sus excrementos. Sus obras son muy conceptuales, pero a la vez son muy cálidas, tienen un punto poético que no está reñido con lo conceptual, que tal vez es lo que le pueda fallar al arte conceptual: huir del sentimiento y de las sensaciones.

 

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One comment

  1. chus · enero 20, 2012

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