Pokemuseos… Go!

Ya se han cumplido diez días desde que Pokémon Go llegó a España y veinte desde su lanzamiento mundial. La app ha popularizado la realidad aumentada, un concepto que antes de julio de 2016 todavía parecía algo de ciencia ficción. La repercusión del videojuego es innegable: la compañía alma mater, Nintendo, aumenta sus resultados en un 37%, y tanto la empresa desarrolladora Niantic como Google y Apple, plataformas de venta de la app, obtienen jugosos beneficios.

El elevado número de personas usuarias y el tiempo dedicado, por encima de apps como Whatsapp o Facebook, llevan a pensar que no es solo un fenómeno de frikis o para sobrellevar la nostalgia de los primeros videojuegos Pokémon de los noventa. Pokémon Go ha bebido de la experiencia de Niantic desarrollando Ingress, un juego en el mundo real con un trasfondo futurista que nos pone en un equipo y nos incita a conquistar puntos de interés de nuestras ciudades. Si le añadimos pikachus a la historia… ¿Qué nos sale? Nos sale toda la emoción que le faltaba a la plataforma FourSquare –que mudó a una especie de TripAdvisor- y ese punto de engagement a la experiencia gamificada de Ingress para llegar al gran público.

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Mis primeros pasitos -para eclosionar huevos- en Pokémon Go

Los pokémon ya habitaban los museos

Tras probar el juego, en estos diez días ya andaba pensando -y también andaba, sin más- hasta dónde podrían llegar sus posibilidades aplicadas al terreno cultural, y es que hasta el momento certifico que hasta yo misma conocí aspectos de mi ciudad que hasta el momento ignoraba.Y eso como coruñesa de pro y cooltureta, ¡sorprende!

La Comic Con -máxima convención mundial sobre comics, videojuegos y tecnología- celebrada recientemente en San Diego confirmó algunos de los avances de desarrollo que le esperan a la app, de los que destaco:

  • Interactuaremos con poképaradas y gimnasios: son la gran mina de oro por explotar, ya que hasta la fecha solo accedíamos a ellas y teníamos recursos para el juego y algo de información sobre ese lugar extraída directamente de la base de datos de Ingress. Las novedosas opciones plantean, por una parte, la esponsorización de localizaciones, y por otra, nuevos usos que inciten a interactuar con estos lugares físicos reales. Como las grandes empresas pegan primero, Mc Donald’s ya vio el filón y acordó 2.900 de sus restaurantes en Japón como localizaciones del juego con las que habrá que interactuar de alguna manera (¡toma esa, FourSquare!).
  • Más pokémon: más pokémon implica distintas ubicaciones en las que viven. No es el mismo hábitat el de un pokémon de agua que el de uno de tierra… Ni un pokémon de biblioteca o uno de un museo. De igual manera, se espera que instituciones o empresas puedan “patrocinar” pokémon o acordar con Nintendo que determinados tipos solo se encuentren en sus localizaciones esponsorizadas. Venta cruzada al poder.

PokemonGo_tipos                PokemonGo_tipos2

Entonces, ¿se permite el acceso a entrenadores pokémon?

Entre tanto, en estos días, y a la espera de estos desarrollos del juego, he leído análisis sobre cómo está acogiendo la comunidad museística y cultural la llegada de entrenadores pokémon a sus instalaciones: desde la llamada a capturarlos hasta la prohibición para evitar molestias a otros visitantes. Lo último de lo último: Museum Hack, tras recoger un buen análisis de la afluencia de público joven a los museos de renombre que son poképaradas ó gimnasios pokémon, se ha lanzado a coordinar Pokemon Tours. El primero de ellos, en el MoMA, vende sus entradas por 39 dólares y ya tiene casi todas las fechas reservadas. Su llamada: “Ven al MoMA y haz nuestro tour customizado paso a paso con una caza pokémon, premios y algo de las más famosas y locas piezas de arte de la historia relacionadas con los pokémon”.

pokemongomuseos

No solo los museos se suman a aprovechar la fiebre pokémon, he visto un auténtico estudio de campo con la instalación de un módulo cebo en una biblioteca geolocalizada como poképarada. Esta herramienta atrae durante treinta minutos a pokémon salvajes, y tras ellos, a entrenadores pokémon. La bibliotecaria Ana Ordás cuenta la experiencia en este post, del que se extrae que a día de hoy, el juego puede servir como un pequeño aliciente para que la ciudadanía vuelva a tener en cuenta las bibliotecas.

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La casa-museo de Emilia Pardo Bazán es una poképarada. En ella se ofrece información sobre su figura. Seguro que antes de que fuese una poképarada habría quien la desconociese…

Toda esta experiencia de gamificación cultural pinta estupendamente, pero de poco sirve -aunque sirve- si la institución (museo, biblioteca…) no cuenta con esa interacción y programación didáctica incluída en su columna vertebral.

En un mundo digitalizado, en el que iniciativas como Google Arts & Culture ofrecen una sublime experiencia de visualización en detalle de obras de arte, ¿qué experiencia cultural le aportamos al visitante del espacio físico? Un espacio, recordamos, que no solo cataloga, sino que pone en valor y en diálogo con la sociedad actual.

Apps como Pokémon Go son un pie sobre el que se apoya ese trabajo de implicación y de hacer parte del proyecto museográfico al visitante, una labor que ya existía previamente y que se ve enriquecida por esta idea basada en realidad aumentada. Una de tantas iniciativas que deben ser permeables a las instituciones culturales.

Vaya, que no tengamos miedo a que jóvenes -y no tan jóvenes- se acerquen a nuestras poképaradas o gimnasios pokémon convertidos en museos o bibliotecas, pero pidámosles algo a cambio: que nos descubran. Que compartan, que expresen su opinión tras recorrer una sala, que seleccionen sus obras favoritas o que las pongan en un contexto histórico concreto para obtener como premio un pokémon con aspecto hipster y gafas de pasta. El futuro ya está aquí y viene para ayudar en la difusión cultural con un componente lúdico delicioso.

¡Compartir es vivir!
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