El contenido es… ¡la república!

Hola, si entras aquí buscando sobre curación de contenidos o cría de agapantos en Kamchatka, permíteme primero disculparme por el polvo que tiene encima esta web. Ando de mudanza digital entre reciclaje y nuevo rumbo profesional. Hazte un sitio donde quieras y ponte a gusto.

Al lío. Como buena obsesa de la documentación y el orden que soy, me animé a inaugurar el primer encuentro Coruña Bloggers de 2017 (sexto de la gira) para profetizar sobre -ojo, redundancia- la cura a la infoxicación: la curación de contenidos. Además me columpié y largué en el epígrafe que si la ponías en práctica te ibas a convertir en un blog de éxito sobre tu temática.

Solo me dejaron veinte minutillos para dar la chapa, así que aquí os traigo un resumen rellenito de enlaces y ejemplos que cité, para que os hagáis vuestro propio botiquín de curitas 😀

Necesitas desinfoxicarte

Veréis, entre tanta tendencia detox en alimentación y bienestar, creo que tenemos que aplicarnos la historia a nuestra dieta de contenidos. O lo que es lo mismo, desinfoxicarnos. ¿Y de dónde saca esta mujer ese palabro? Pues de los 7.830.000 resultados que arroja Google cuando quiero encontrar información para planificar mi romántico y a la vez gélido viaje a Islandia.

Curación de contenidos para no infoxicarte

Challenge accepted. Venga… ¿creéis que el ciberespacio necesita otro post más sobre un viaje a Islandia? Puede que seas el próximo blog renovador sobre viajes, pero seguro que aportarías más a futuras personas masocas que se quieren largar en agosto a temperaturas de invierno interesadas en detallar su ruta si recogieses lo grandioso que ya hay publicado -citando y enlazando fuentes- y aportando tu valoración.

De esto mismo y de la crisis de los medios, que le va al pelo, habla el gurú -de los de verdad verdadera- Jeff Jarvis. Jarvis es periodista, profesor y divulgador. Ha escrito maravillas como Y Google, ¿cómo lo haría? y El fin de los medios de comunicación de masas, de donde extraigo esta cita:

Los contenidos necesitan especialización y colaboración. Haz lo que mejor hagas y el resto enlázalo.

Jarvis está harto de ver secciones internacionales en prensa local, o blogs que tiran de refrito para reproducir las palabras de la presentación del último artilugio tecnológico. No tiene mucho sentido, ¿no? Retomando mi viaje a Islandia, ¿qué os parece un artículo en El País sobre los 25 blogs de viajes más recomendables para 2017? Un compendio dotado de sentido que evita que cientos de miles de webs estemos parafraseando la misma historia.

Tu blog debe curarse

Habréis comprobado en propias carnes que dar la chapa duele, por eso hay que curarse y poner el movimiento ecologista en el ciberespacio. Y es que allí tampoco debemos tirar basura. Antes de comenzar a desgranar la curación de contenidos, su metodología y fases, conviene que te sientes delante del ordenador y te plantees quién eres y a dónde te diriges. Sintetizándolo en una palabra: objetivos.

¿Tu blog es un espacio íntimo y personal? ¿Está especializado sobre un tema del que escribe hasta un mono cuando aporrea un teclado? ¿O te ocupas de un nicho y te dedicas a hablar sobre la cría de agapantos en Kamchatka? De tus respuestas debes extraer esos objetivos para pasar a elaborar un calendario y propuestas de temas. No incidiré en estos aspectos porque ya lo hicieron en su momento maravillosas ponentes en otros encuentros de Coruña Bloggers.

Todo parece sencillo, pero no voy a continuar la onda MrWonderful porque la vida de blogger es dura, caris. Siempre se te adelanta ese friki que parece no tener vida. Aunque llegues pronto, no siempre eres la fuente más original. Aún encima, pocas personas conocen tu grado de expertise de la cría de agapantos en Kamchatka. Un drama. ¿Y si apuestas por la curación de contenidos para salir de estos atascos? 

La curación de contenido consiste en aportar valor a lo publicado por otras fuentes con una metodología sistemática y secuenciada en cuatro frases.

Esto no es mío, es del colega Rohit Bhargava, experto en marketing y redes sociales. En 2009 él ya aventuró lo relevante que iba a ser el perfil de curador de contenidos. Si tenemos en cuenta que el mar de datos de internet se ha convertido en un océano, necesitamos el bote salvavidas que evite que naufraguemos. Demostrar que conoces -y reconoces- a quien controla de tu temática o sector te convierte en un referente. A esto lo vienen llamando economía del conocimiento, poca cosa.

Curación de contenidos: fases

¡Me has convencido, Bárbara! Solo dime cómo me pongo a curar. Cuatro “s” te acompañarán en este viaje: search, select, sense making y share.

Fases de la curación de contenidos

Search

No te pienses que es algo de un día, tu mantra como curator es buscar, buscar, buscar. Las perlas no tienen luces de neón. Peeero para ayudarte hay cuatro tipos de estrategias: recopiladores de contenido, agrupadores de contenido, lectores RSS y… buscar la aguja en el pajar.

Agrupadores de contenido: van a salvarte la vida. Pocket evitará que tengas diez pestañas abiertas a la vez o tirar de marcadores. Mi favorito, Evernote, te permitirá no solo capturar todo lo que quieras de la web, sino también hacer notas y ordenarlo a tu gusto.

Recopiladores de contenido: almacenan la información bajo el criterio que desees y te permite compartir ese trabajo de ratoncillo de biblioteca. Me confieso devota de Storify y me parecen interesantes estos usos de Flipboard y Pinterest.

Lectores RSS: si sigues con frecuencia ciertas webs, mejor que te hagas con potentes agregadores que te notifiquen cada vez que el contenido se actualiza. Te recomiendo dos: Feedly tiene una interfaz sencilla y minimalista que además permite categorizar y buscar nuevas fuentes. Por otra parte, The Old Reader nos vale a quien aún sufre de nostalgia por el cierre de Google Reader.

Buscar la aguja en el pajar: te sugiero que sigas esos grandes espacios de noticias como son Mashable, BuzzFeed, Reddit y la patria Menéame. No solo por colgar tus publicaciones, sino por detectar tendencias y fuentes. Además de estos gigantes, deberías controlar las búsquedas avanzadas en Google con operadores booleanos y darle a algunos comandos básicos que aquí explica divinamente Chuiso. Él, como cerebrito del SEO, habla de nichos, pero se puede aplicar perfectamente a esta fase de la curación de contenidos.

Select

Habrá que cribar un pelín lo que hemos pipeado, ¿no? Dependerá de tus objetivos, pero creo que todo se puede sintetizar en unos mínimos criterios periodísticos. Van ejemplos en cada pregunta. ¿Resulta novedoso, raruno u original? ¿Puede ser complementario a otras fuentes? ¿Es una labor de arqueología adecuadamente documentada sobre algún tema relevante? Si la respuesta es un “sí a todo”… ¡para el botiquín de curar!

Sense making

Ahora viene lo divertido. Bhargava cita cinco modelos de curación de contenidos y yo te regalo unas muestras que en la charla no pude desarrollar:

Share

Lo que no se comparte, no existe. Grábatelo. Tras decidir si vas a elaborar un post o si apuestas por compartir lo recogido en recopiladores de contenido, tienes que decírselo al mundo. ¡Y a tus propias fuentes! La curación de contenidos no tiene sentido si no se difunde a su vez: redes sociales, newsletter, email marketing… La forma variará según tu audiencia y el sistema que te resulte más sencillo, pero que no quede olvidado.

Por último, si te quieres marcar el puntazo máximo para saber cómo está funcionando tu estrategia, mide los resultados. Aprovecha las herramientas nativas de las redes sociales, estadísticas de newsletters o Google Analytics. No hace falta controlar tanto como de la cría de agapantos en Kamchatka.

curación de contenidos sin morir en el intento

Curación de contenidos: tiempos

La idea es que seas eficaz, ¿no? Bueno, y que no te quedes sin vida social ni que te sangren los ojos. Todo depende de los gramos de curación de contenidos que le apliques a tu estrategia bloguera y/o de redes sociales. Este es el cálculo estimado que hace Enrique Dans de su día a día, y que yo te avalo y bendigo:

Share: 30 minutos.

Select & Sense making: 60 minutos.

Share: 30 minutos.

¿Te animas conmigo a curar al ciberespacio de la infoxicación? 😀

¡Compartir es vivir!
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